Los que salgan por la Latina sabrán de la existencia de un lugar donde puedes tomar alta gastronomía y champagne entre el encanto de las cuevas de la madrileña calle Segovia. Pues bien, ese sitio tan particular entre bares castizos de cañas, se ha reinventado, mantiene su nombre, Charlie Champagne, y a su chef y creador, Carlos Durán, pero ahora se vuelve elegante y sofisticado en un local anexo al anterior, más amplio, luminoso y delicado, pero con la misma buena mano en cocina.

Si ves a Carlos Durán te das cuenta de que es una persona “movida”; como se suele decir, inquieta. Con 16 años se marchó a uno de los restaurantes más prestigiosos y con más solera de París, el Tour d’Argent (1582). Allí pasó 8 años y volvió a Madrid para seguir un camino que, como él mismo dice, está lleno de errores y aciertos. Obviando los primeros, diremos que es director de la Selección Española de Cocina Profesional y que su nuevo Charlie Champagne despega hacia el éxito.

Y es que su cocina es impecable. En su carta encuentras platos como el Ceviche en fondo marino, un ceviche de pulpo y langostinos marinados en cítricos con base de algas wakame y falso coral de remolacha, un plato fresco cuyas elaboraciones dan buena muestra de la altura de la técnica de Carlos. El Tiradito de pez mantequilla con curry rojo y caviar de tobiko es otro hit, con ese pez mantequilla suave que se encuentra con el picante del curry, el frescor en la piña y la zanahoria que le rodea, y la textura en las huevas explotando en la boca. Si nos movemos hacia la tradición encontramos platos como los arroces, pero nos damos cuenta de que nada es “tan sencillo”, pues su estrella es el de trufa y avellanas. O el Jarrete de cordero que sirve en forma de timbal con todo el sabor del guiso tradicional – gracias a su propia demi-glace, sabrosa y equilibrada con el sabor de la carne – pero acompañado de un jardín de verduras y papel de patata y oro, unas finísimas láminas, más finas que un folio.

Para beber, obviamente, champagne. Y no porque así lo mande el nombre, sino porque es uno de los sitios más asequibles para tomarlo. Cuentan con 14 referencias – de un Dom Perignon Vintage 1982 al siempre agradecido Mumm – que van desde los 39€ hasta os 1800€. También cuenta con una carta de vinos, un vermut de champagne y con una cerveza propia, la Charlie, con sabor achampanado.

El sitio destila romanticismo y elegancia. El blanco inunda todo, alternado con toques dorados que nos recuerdan el protagonismo del champagne y con la inconfundible mano de la diseñadora Esther Noriega en los tapizados. Bonito, agradable, sofisticado, pero sin pizca de snobismo, con el descanso natural de las plantas entre lámparas de lágrimas de cristal en una de las salas separadas (la más privada), pues todo el salón es un laberinto de tabiques que dotan de intimidad al comensal. Un sitio exquisito en el que Carlos sigue poniendo tanto cariño y corazón como el primer día. Quizá, además de su saber hacer, ese sea el secreto de su éxito.

* Fotos: Paco Montanet.

Precios


Precio medio carta 40€

Horario


De jueves a domingo de 13:30 a 16:30 y de 20h a 1h. Martes y miércoles de 20h a 00h.

Teléfono


91 365 18 45

Dirección

Metro


La Latina

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