Pocos restaurantes se definen de forma tan precisa a través de un logo. Dos plantas icónicas, un cactus y un olivo, fusionadas en una única imagen, para representar la unión entre dos gastronomías, la mexicana y la española, que en su cocina se entremezclan. Sin quitar méritos al nombre, Comala, la localidad ficticia donde transcurre la novela ‘Pedro Páramo’ de Juan Rulfo, uno de los principales exponentes del ‘realismo mágico’, movimiento literario que, entre otras cosas, buscaba capturar la esencia de la realidad para otorgarle dimensiones universales y atemporales. Una intencionalidad que coincide también con la filosofía de este restaurante, que coge lo mejor de la gastronomía de ambos lados del Atlántico para crear platos excepcionales que transcienden fronteras.

El milagro se produce en un pequeño y elegante local en la señorial Plaza de la Lealtad, capitaneado por la joven Myriam Moreno, al frente de un equipo formado, tanto la parte de cocina como la de sala, en el laureado Viridiana de Abraham García. Una escuela que explica la erudición de sus platos, sus sabores francos y reconfortantes, y la técnica y criterio de sus presentaciones, que terminan por convertir la visita al restaurante en toda una experiencia. Una experiencia de nivel y -esto os va a terminar de convencer- al alcance de la mayor parte de los mortales, pues otra de las leyes que impera en esta casa es la contención de precios, de manera que su propuesta llegue a todos aquellos, que como ellos, sienten auténtica pasión por el buen comer.

La carta ilustra perfectamente este espíritu. Primero, con los platos que homenajean y ponen al día la cocina tradicional mexicana, como el guacamole con tortillas de maíz y plátano macho frito, o las seis variedades de tacos, entre los que, sí o sí, hay que probar la Tortilla de trigo rellena de ropa vieja al buen gusto andaluz, uno de eso platos que por sí solo justifica la reputación de un restaurante. Ya entre las propuestas más nuestras, conviene destacar el Salmorejo de fresones con jamón ibérico, nopalitos y tortillas de maíz, el Huevo en sartén sobre mousse de hongos con poquito foie de pato y setas silvestres salteadas con jamón ibérico y ajos tiernos, uno de los platos insignia del maestro Abraham, o las Albóndigas de ibérico en salsa mexicana, cuscús al azafrán y batata

Ante la riqueza de la oferta y tamaño de los platos, en Comala se aconseja compartir y evitar renunciar así a platos como el Tartar de salmón salvaje o la Corvina al estilo Mac-Cum, que no deberían quedar relegados por los platos antes mencionados y que, sin duda alguna, forman ya parte de los hits gastro de la capital. Una categoría en la que también debería incluirse su Mousse quemada de maracuyá con bayas silvestres, sencillamente sublime.

Y para redondear la experiencia, vinos escogidoscócteles con acento chicano (Margarita, Michelada) y otros de corte más universal y clásico (Dry Martini, Negroni, Cosmopolitan). Coctelería de la buena que sirve como excusa para prolongar la sobremesa o para acercarse a tomar un tiempo de relax en su terraza a pie de calle (climatizada en invierno, descubierta en verano).

Si a ello le añadimos el plus indudable de contar con una cocina abierta ininterrumpidante durante todo el día, un servicio irreprochable y una envidiable ubicación junto al Ritz y el edificio de la Bolsa, estamos ante el restaurante perfecto, de esos que nos valen, sin temor a equivocarnos, para cualquier momento y cualquier recomendación.

Fotos: Juan David Fuertes.

Precios


25-30€ de media por persona. Cócteles, 10€

Horario


Abierto de lunes a domingo de 12 a 01h

Teléfono


914 294 697

Dirección

Metro


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