Poco o nada conocemos de la gastronomía canadiense. La identificamos más con la estadounidense y, la verdad, es que no vamos desencaminados. Lo que quizá muchos desconozcan es la multiculturalidad de su población, que irremediablemente ha influido en una cocina que, aunque americana, recibe toques del mundo. En Madrid no había dónde probarla hasta ahora, que en el número 10 de la calle Carranza ha abierto sus puertas El Canadiense. Un restaurante inspirado en este país y montado por el ya famoso Carlos Moreno Fontaneda. Sí, de la familia galletera, y sí, del grupo Bar Galleta.

Si algo tienen los restaurantes de este grupo, además del denominador común de las galletas, es que todos guardan una historia personal. El Canadiense contiene la de los años de Carlos en el país, donde se enamoró de la naturaleza, de su gente y del rollo desenfadado de su gastronomía. Así que volvió con la idea clara de montar algo así. Por eso, cuando uno cruza las puertas del restaurante, se siente inmediatamente en un lodge montañés; en una cabaña donde la madera, los remos, las cornamentas de ciervo (no son auténticas, por supuesto), los botes de comida (vintage y retro), la naturaleza y hasta objetos de su historia, como los atrapasueños, invaden un local confortable y acogedor, en el que parece que hasta la luz acompaña.

En cuanto a la cocina, se inspira en las cosas típicas canadienses, pero con nuestro mejor producto. Así, el Poutine cambia la patata congelada de Canadá por la dulce batata, el queso chicloso canadiense por uno nuestro y mantiene el bacon. Es uno de los entrantes estrella, junto a la Ensalada de lentejas verdes canadienses con queso feta, semillas y rúcula; y por supuesto, las Berenjenas rebozadas en galleta con miel sobre babaganoush, uno de los paltos insignia del grupo, que aquí añade el canadiense sirope de arce. Y como éste, otros platos clásicos para quienes no quieran hamburguesa, las verdaderas protagonistas de la carta.

Por un lado están las hamburguesas de carne, con una materia prima sabrosa, bien condimentada, gruesa (hasta 400g) y bien hecha. La Vancouver es una de las favoritas. Acompaña la carne con champiñones, queso provolone, rúcula y mayonesa trufada, que le da un puntazo diferente sin comerse los otros sabores. Los que quieran algo distinto, tienen la Montañesa, con cebolla crujiente, frutos rojos, ruibarbo y lechuga; y los clásicos tienen la Canadiense, con queso cheddar del bueno. Además, las hay especiales, como la de carne mechada de costillar de cerdo, y en todas puedes elegir el pan que prefieras y tantos extras como quieras (jalapeños, guacamole, cebolla crunchy, huevos fritos, aros de cebolla…).

Por otro lado están las hamburguesas de pescado: de salmón, de tataki de atún y, quizá la más sabrosa, la de bacalao. Que nadie piense que esto es un picado de pescado y a la sartén; nada que ver. Son buenos lomos de bacalao fresco rebozado, metido entre dos panes esponjosos y acompañado de guacamoles fresco y brotes crujientes. Todas se sirven con patatas y ensalada de col.

No comas por los ojos porque tienes que llegar a los postres. Prueba la Pecan Pie, una tarta de nueces pecanas no demasiado dulce y con mucho sabor a este fruto tan rico. La de Ruibarbo también es un imprescindible, aunque adaptan el sabor de esta planta, algo amargo, a los gustos golosos de los amantes de los postres añadiendo un coulis de fresa.

Está abierto desde el desayuno, cuando sirve bollos, huevos al gusto, pastelería y tostadas, y desde entonces su cocina no cierra en todo el día, dando la bienvenida a todos los públicos (pues gusta a todos) a esta cabaña de las Rocosas en pleno centro de Madrid.

* Fotos: Paco Montanet.

Precios


Precio medio carta 20€

Horario


De jueves a domingo de 9h a 1h. Viernes y sábado de 10h a 2h.

Teléfono


669 465 886

Dirección

Metro


Bilbao/San Bernardo

Online