Chamberí, barrio castizo como pocos, ha visto rejuvenecer su oferta gastronómica de una forma significativa. La zona, con un excelente nivel económico, ha ayudado a que los innumerables locales con aspiraciones culinarias hayan podido mantenerse. Esto ha hecho que muchas de sus calles y plazas sean un referente a la hora de salir y probar algo nuevo. Por no hablar de las terrazas, que copan la gran cantidad de espacios al aire libre que hay por el vecindario, y que son todo un referente a la hora del vermut.

Una de las plazas más deseadas es justamente la que lleva el nombre de Chamberí, en la confluencia entre la calle de Santa Engracia y el Paseo de Eduardo Dato. Allí se ha ubicado el segundo local de El Patio del Fisgón, restaurante especializado en una cocina de mercado, de corte internacional. Aquí, además, se da un gran valor al ambiente. El interior de este local cuenta con dos alturas, ladrillo visto, maderas, lámparas de diferentes estilos y un jardín vertical, obra del estudio de arquitectura Foxium y Abracadabra Store (La Contraseña, Taquería La Lupita, El Trajín o Juanita Cruz).

La idea es poder viajar a lugares exóticos, no solo a través de su decoración, sino también de unos platos cosmopolitas que respetan el género lo máximo posible. De esta manera, pueden probarse unos rollitos artesanos rellenos de pato, queso y verduras, crujientes por fuera y tiernos por dentro; unas pizzetas elaboradas con boletus y un ligero aroma a trufa, presentadas en papel de estraza; o un risotto diferente al que se suele saborear en otros lugares, hecho con calabaza, nueces y foie. Las secciones de la carta, en todo caso, abarcan pescados (atún teriyaki, levemente asado), carnes (chuletón tagliata, es decir con múltiples cortes) o ensaladas (de tomate y burrata, el popular queso fresco italiano). El chef mexicano Mario López es quien se encarga de dar forma a todas las creaciones y de realizar un menú degustación.

Los postres -caseros, como debe ser en un lugar de estas características- visitan igualmente otras latitudes: un queso mascarpone directo de Lombardía o un coulant de chocolate francés, son algunas de las elecciones, entre una variedad muy apetecible.

También cuentan con una reducida pero muy selecta carta de vinos, donde no faltan las principales denominaciones de origen. Como tinto y por probar algo diferente, se puede empezar con un Barbazul de la tierra de Cádiz -joven, fresco y sabroso- y continuar con un Vetus de Toro, algo más potente. Parece que el Fisgón ha encontrado su segunda casa en un barrio hecho a su imagen y semejanza.

Fotos: Carlos León.

Precios


30€ de media; menú degustación, 33€

Horario


Abierto de lunes a domingo de 08h a 01h.

Teléfono


914 109 445

Dirección

Metro


Iglesia

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